Doctor Osc ar!
A las 6 de la tarde entre muy nervioso al consultorio del Doctor Oscar Simonetta, “el flaco”, urólogo, amigo de toda la vida, padrino de la mas chica de mis hijas, y compañero de parrandas desde que me acuerdo.
-Hola Marcio - me dijo con una sonrisa picara en su rostro - ¿estas preparado para que te haga unos mimos?.
- Dejate de joder boludo - le dije serio – Darío me dice que en Europa se hace una ecografía para ver como esta la próstata, que no se hacen mas tactos rectales.
- Anda a Europa y hacete la eco – Me dijo el muy puto.
- Dale Oscar, no me hagas sufrir, haceme una eco. – Le pedi suplicante.
- De donde voy a sacar una máquina de ese tipo Marcelo, estas en Argentina, haceme la caridad y bajate los pantalones, te prometo que te trato con dulzura.
- Hijo de puta, no me digas así pelotudo, que me voy al carajo y no me hago el examen una mierda.
- Está bien, está bien, no te enojes, comprende que hay que hacerlo, es por tu bien, no vas a sentir nada de dolor, además hago 70 de esos exámenes todos los días.
- Mira Oscar, si a 70 por día de los mortales del genero masculino de este bendito país les encanta que le rompan el culo, esta bien, a mi no me sumes en esas estadísticas.
- Bueno gordo, para con la histeria, el examen te lo hago yo, sabiendo las cagadas que se mando ese culito desde pendejo, o lo hace otro médico. Además no vas a sentir nada, es un tacto muy sencillo y rapidísimo, y es mas eficaz que cualquier ecografía ya que me doy cuenta si esta todo bien con el tamaño de la próstata.
- Si, que lindo, como se ve que el culo que van a tratar no es el tuyo.
- Pero no seas pelotu...., bueno hace lo que quieras- me dijo irritado-, no te insisto mas.
- Flaco yo se que para vos es una pavada, lo ves con ojos de medico, pero para mi es todo un tema, ¿y si me gusta?.
Se hizo un largo e incómodo silencio, Oscar levanto la mirada de su escritorio y me miro de una forma que jamás, ni en los pedos mas morbosos que hayamos compartido, había visto antes, una mezcla de confusión y sorpresa al mismo tiempo, como cuando uno cree conocer a una persona y te sale con una pelotudes como la mía.
- Marcelo – me dijo muy serio, mirándome fijamente a los ojos y en un tono de voz amenazador– olvidate que soy tu amigo, no me conoces, sacate de la cabeza que soy yo, ahora soy un médico, que recién conoces y te va a revisar.
Seguido me ordeno.
- Señor, bájese el pantalón y acuestese en la camilla por favor.
Lo obedecí sin decir una sola palabra, es como si me hubiera intimidado el tono de autoridad medica que utilizo en ese momento y no me atrevi a discutir.
Llamo a una secretaria creo que también es enfermera, Graciela, le pidió unos guantes, un frasco con vaselina, creo, y me dijo que me arrodillara en la camilla.
Termino el examen y seguido de esto me pidio que me incorporara y me vistiera.
-Mire señor – me dijo en el mismo tono que empleo anteriormente – su próstata esta normal para su edad, no hay signos de que algo este mal, pero le recomiendo que se haga este análisis una vez por año, para prevenir cualquier anomalía que se pudiese presentar.
- Doctor – le dije siguiendo este inusual juego de roles doctor paciente – si esta todo bien, para que tengo que hacer este examen una vez al año?.
- Es lo aconsejable amigo, es probable que su próstata nunca tenga algún problema, pero es preferible prevenir, ya vio usted que el examen es rápido e indoloro, así que mejor evitar una posible complicación, agarrado a tiempo es tratable con medicamentos y no hay que pasar por cirugía.
En eso tenia razón, mi suegro había sido operado de próstata cuando yo estaba de novio con mi mujer, vi lo que sufrió y preferiría que me detecten un problema de este tipo antes de llegar al quirófano.
- Lo dejo amigo – me dijo – tengo otro paciente en 5 minutos y debo preparar el consultorio. Si lo desea pídale un turno a mi secretaria para dentro de doce meses así ya se olvida de sacarlo, ella se va a encargar de llamarlo por teléfono un mes antes para recordárselo.
- Si, gracias doctor – le dije – lo saco ahora mismo.
Luego de esto me dio la mano, y se despidió de la forma cortes con la cual se venia desarrollando la conversación.
-Hasta luego señor Marcelo – me dijo en tono formal-.
- Hasta la próxima Doctor – le dije en el mismo tono cordial.
Saliendo de su consultorio y caminando por el pasillo hacia donde tenia su escritorio la secretaria , habrio la puerta de su consultorio dijo.
- Graciela, por favor dele un turno al señor para dentro de un año.
Luego me miro, me guiño el ojo y me dijo.
- Chau gordito, que lindo culito tenes. Llamame – el muy hijo de puta.

